Pedernales, el cantón que quedó marcado como epicentro del terremoto del 16 de abril de 2016, continúa esperando una de las obras básicas para su desarrollo: un sistema adecuado de alcantarillado sanitario. A casi una década del desastre, la ciudad todavía enfrenta problemas sanitarios derivados de una red limitada y deteriorada que no responde a las necesidades actuales.
En el malecón, uno de los principales espacios turísticos del cantón, el sistema existente ya cumplió su vida útil y colapsa con frecuencia. Cuando esto ocurre, las aguas negras se desbordan hacia las calles y terminan descargándose en el mar. El resultado son malos olores, afectaciones al entorno urbano y una imagen que impacta directamente en la actividad turística y gastronómica del sector.
En el casco urbano, la cobertura de alcantarillado sanitario apenas alcanza una fracción del territorio. Gran parte de la red existente es obsoleta y requiere una intervención integral para evitar nuevos colapsos y mejorar las condiciones sanitarias de la ciudad.
El proyecto para dotar a Pedernales de un sistema moderno contempla varias fases y demanda una inversión elevada. Tras el terremoto se anunciaron diversos proyectos de reconstrucción, pero varias de esas iniciativas quedaron inconclusas o no se ejecutaron. Esto ha generado cuestionamientos entre habitantes que esperaban que las inversiones priorizaran obras básicas para el cantón más afectado por el sismo.
Pese a que para la reconstrucción de Manabí y Esmeraldas se recaudaron más de 3.000 millones de dólares, en Pedernales persiste la sensación de que las necesidades más urgentes siguen pendientes.
Documentos oficiales del proceso de reconstrucción señalaban que el alcantarillado sanitario y pluvial de la cabecera cantonal estaba contemplado como parte de las obras a ejecutarse. El proyecto superaba los 18 millones de dólares y se planteaba financiarlo con recursos internacionales y fondos de la Ley de Solidaridad.
