En la última década, el Salario Básico Unificado (SBU) y el precio de las canastas familiares han avanzado a ritmos distintos, presionando el bolsillo de los ecuatorianos.
Desde 2015, el SBU pasó de USD 354 a 470 dólares, un aumento del 32% en la década. En ese mismo periodo, la Canasta Familiar Básica (CFB) de octubre subió de USD 669,88 a 823,22 dólares, con un incremento del 22,9%. La Canasta Familiar Vital (CFV)e, cambio, pasó de 486,06 a 575,82 dólares, con un incremento del 18,4%.
Estos porcentajes muestran un ajuste constante, pero con una brecha persistente frente al aumento de los precios de productos esenciales. Esa brecha se siente a diario en los hogares.
El dinero alcanza menos en los hogares
Ana López, madre de dos hijos, afirma que destina más del 60% de sus ingresos mensuales a cubrir los productos de la canasta básica familiar. “Antes alcanzaba con 300 dólares, ahora me toca adaptarme para escuela de mis hijos”, comenta, mientras realizaba compras en un supermercado.
Su testimonio refleja que, aunque la CFV creció un 22,9% en la última década, ese ajuste no se traduce en alivio para los hogares. Juan Macías, menciona que su salario subió 10 dólares este año, pero ese ajuste no compensó el encarecimiento de alimentos básicos.
“La carne y los mariscos han subido de precio, lo más barato sigue siendo el pollo”, afirma. Su percepción coincide con los incrementos de la última década. Mientras el SBU ha tenido en promedio un alza anual del 2,9% en los últimos diez años, los costos de las canastas familiares incrementaron más.
Una década de cifras que presionan a los hogares
La inflación también ha tenido sus altibajos. En 2015 cerró en 3,48%, su nivel más alto en diez años, mientras en octubre de este año se ubicó en 2,51%. Aunque el promedio de la década la inflación se mantuvo debajo del 2%, el movimiento de precios en alimentos, transporte y servicios afectó el poder adquisitivo.

En 2017, la inflación fue negativa (–0,09%), al igual que en 2020 (–1,60%). Sin embargo, esas bajas no evitaron que la canasta básica subiera. El economista Francisco Verduga explica que la relación entre precios, salarios y consumo responde a más factores que el simple cálculo mensual. Según él, muchos hogares combinan ingresos de dos trabajadores, lo que permite acercarse al costo de la canasta, aunque no representa la realidad de todos los ecuatorianos.
Verduga señala que, aunque lo ideal sería nivelar el SBU con la canasta básica, deben considerarse otros factores que permiten sostener las finanzas del Estado y del mercado laboral. “Lo óptimo sería que hubiera fuentes de trabajo, que la gente tenga cultura financiera y que su sueldo sea bien invertido”, precisa.
En su visión, la inflación está influida por fenómenos como la cantidad de dinero en circulación, la producción y la capacidad de consumo. Cuando existe más liquidez, los precios tienden a subir, como ocurre en situaciones cotidianas. Sin embargo, dice que la economía del país está contraída, de lo contrario, los precios de los productos y servicios hubiesen subido más, con la eliminación del subsidio del diésel. “La gente no tiene cómo comprar”, precisa.
Retos económicos para el 2026
Las expectativas para los próximos años, según Verduga, son complejas. Anticipa un escenario marcado por menor ingreso petrolero, menor inversión pública y dificultades para crédito, lo que afectaría el dinamismo del mercado laboral. A esto se suma el debate sobre el ajuste del salario básico, que, según cálculos preliminares, subiría cerca de 16 dólares.

Alberto Acosta Burneo, analista económico, en cambio tiene otra perspectiva. Resalta que el orden fiscal logrado ha reducido el riesgo país y mejoró la calificación crediticia. Con menos riesgos país, dice, el Estado accede a financiamiento más barato y se incentiva la inversión privada, lo que puede impulsar el empleo. También destaca el crecimiento de las exportaciones, la expansión del crédito y la mejora en los indicadores de empleo adecuado.
Acosta Burneo menciona que la liquidez aumentó con fuerza este año, ayudada por remesas y por un superávit comercial. “Con más dólares en circulación, las tasas de interés están cayendo”, precisa. Además, recalca que el crecimiento actual permite crear más empleos y dinamizar el consumo, pero no es suficiente.
“Para que estas mejoras sean permanentes, Ecuador debe profundizar en reformas constitucionales que permitan crecer más rápido y de manera sostenida: reglas claras, apertura comercial y seguridad jurídica. El ecuatoriano de a pie gana cuando el país se vuelve atractivo para invertir, porque ahí es donde nacen los empleos“, explica.
