La Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC EP) anunció oficialmente este lunes 12 de enero de 2026 que la hidroeléctrica Sopladora ha retomado su operación comercial de manera exitosa. La reincorporación de la Unidad 1 de esta planta estratégica se produjo tras concluir un proceso de mantenimiento de emergencia que se extendió por varios días en las instalaciones del complejo. Este retorno a la actividad comercial representa un alivio significativo para el sistema nacional, aportando nuevamente una potencia nominal de 162,33 megavatios (MW) a la red de generación eléctrica del país. Las autoridades confirmaron que los trabajos técnicos finalizaron antes del tiempo inicialmente previsto por los equipos de ingeniería.
Los técnicos de la Unidad de Negocio CELEC EP Sur trabajaron en jornadas extendidas para agilizar la puesta a punto de la hidroeléctrica Sopladora desde finales del año pasado. La unidad permanecía fuera de servicio desde el pasado 31 de diciembre, luego de que se detectaran condiciones operativas irregulares que activaron automáticamente los sistemas de protección y control de la estación. Durante el periodo de intervención, se realizaron verificaciones exhaustivas en los mecanismos de control y en los componentes auxiliares de la turbina para garantizar su estabilidad operativa a largo plazo.
Eficiencia en los trabajos técnicos en la central Sopladora
La celeridad con la que se intervino la hidroeléctrica Sopladora permitió que el país recuperara una fuente vital de energía en medio de un escenario climático complejo. La empresa pública señaló que el cierre anticipado del mantenimiento responde a una planificación estratégica para mitigar los efectos del estiaje que afecta a la cuenca del río Paute. Para lograr este objetivo, se movilizó personal especializado que ejecutó pruebas de funcionamiento y sincronización con la red nacional durante las últimas horas del domingo. Este esfuerzo institucional busca asegurar que la infraestructura energética nacional opere con el máximo rigor técnico frente a la demanda creciente de electricidad.
El complejo hidroeléctrico, situado entre las provincias de Azuay y Morona Santiago, es una pieza fundamental de la hidroeléctrica Sopladora al aprovechar el agua turbinada de la central Paute-Molino. Gracias a esta configuración técnica, la planta puede generar energía de forma eficiente, siempre que los caudales de los ríos se mantengan en niveles operativos aceptables. Sin embargo, la operatividad total de la central todavía enfrenta retos, ya que otras unidades de generación requieren intervenciones programadas para el transcurso de este año. La reparación de la segunda turbina, por ejemplo, podría extenderse hasta el mes de marzo según los informes técnicos preliminares.
Contexto del Sistema Nacional Interconectado y Paute Integral
La importancia de la hidroeléctrica Sopladora radica en su pertenencia al Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, que en conjunto aporta más de 1.700 MW. Esta red, compuesta por las centrales Mazar, Molino y Sopladora, es el corazón de la producción energética renovable de la nación. La reincorporación de la Unidad 1 sucede en un momento donde la seguridad energética es prioritaria para evitar racionamientos en los sectores productivos y residenciales. No obstante, los expertos advierten que la dependencia de las fuentes hídricas vuelve al sistema vulnerable ante la falta prolongada de precipitaciones en la región del Austro.
A pesar del retorno de esta unidad en la hidroeléctrica Sopladora, el país monitorea de cerca el descenso de los embalses estratégicos. El nivel de agua en el reservorio de Mazar, por ejemplo, ha mostrado una tendencia a la baja, lo que obliga a una gestión técnica extremadamente cuidadosa de cada megavatio generado. El Ministerio de Energía y Minas ha reiterado que el plan de contingencia nacional incluye la recuperación de parques termoeléctricos y la importación de energía para complementar la oferta hidroeléctrica. El objetivo final es garantizar un servicio continuo y confiable, minimizando el impacto de los fallos técnicos fortuitos.
Desafíos por el estiaje y estado de los embalses
La gestión hídrica actual coloca a la hidroeléctrica Sopladora en un punto de observación constante por parte del Operador Nacional de Electricidad (CENACE). Durante la primera semana de enero, se registraron caudales bajos en los ríos que alimentan el complejo, lo que tensionó la capacidad de respuesta del parque de generación. Ante esta realidad, la reincorporación de los 162,33 MW de la Unidad 1 actúa como un soporte crítico para mantener el balance entre la carga y la oferta de energía. Las autoridades sanitarias y de energía instan a la población a mantener un consumo responsable mientras se estabilizan los niveles de reserva en los diques principales.
Es importante notar que el diseño de la hidroeléctrica Sopladora permite una generación subterránea que minimiza el impacto ambiental en la superficie. Esta obra de ingeniería, inaugurada hace ocho años, requiere de un monitoreo constante para prevenir averías en sus componentes de alta presión. El reporte de este lunes destaca que no se presentaron complicaciones durante las pruebas de carga final, lo que permite una operación segura para el resto de la semana. La vigilancia epidemiológica de la salud de las máquinas es tan vital como el flujo de agua que las impulsa diariamente.
Compromiso con la estabilidad eléctrica nacional y mantenimiendo en la central Sopladora
Finalmente, la reactivación de esta unidad en la hidroeléctrica Sopladora reafirma el compromiso de CELEC EP con la soberanía energética de la población. La empresa continuará ejecutando su programa de mejoras en otras centrales termoeléctricas para diversificar la matriz y reducir la presión sobre las fuentes hídricas. Se espera que con la llegada de nuevas lluvias en la cuenca amazónica, la central pueda alcanzar su potencial máximo de 487 MW en el corto plazo. La transparencia en la comunicación de estos procesos técnicos es fundamental para generar confianza entre los usuarios del servicio público de electricidad.
El retorno comercial de la hidroeléctrica Sopladora este 12 de enero marca un hito preventivo en la gestión de la crisis energética actual. Los recursos técnicos y humanos seguirán enfocados en la reparación de las unidades restantes para garantizar que el sistema soporte el estiaje previsto hasta abril. Con una visión técnica e imparcial, la administración de justicia energética nacional busca que las instituciones respondan con eficiencia a los retos climáticos del siglo XXI. El país cuenta ahora con un margen de maniobra ligeramente más amplio para enfrentar las demandas del desarrollo económico y social en este inicio de año.
