lo que realmente sabemos sobre las cucarachas – La Palabra Quito

lo que realmente sabemos sobre las cucarachas – La Palabra Quito
13 de enero de 2026 • 16:13

4 minutos de lectura

Las cucarachas, insectos presentes en casi todos los continentes, han sido objeto de múltiples creencias populares sobre su anatomía y resistencia; la ciencia ha confirmado algunas y desmentido otras.

Un insecto con mala reputación mundial

Las cucarachas figuran entre los insectos con peor reputación a nivel global. Su presencia suele relacionarse con ambientes insalubres, residuos orgánicos y riesgos sanitarios, lo que las convierte en vectores potenciales de enfermedades. Esta asociación ha alimentado una percepción negativa que se refuerza en medios, cine y cultura popular.

Sin embargo, desde el punto de vista científico, las cucarachas representan uno de los mayores éxitos evolutivos del reino animal. Han logrado adaptarse a desiertos, selvas, ciudades y entornos domésticos, sobreviviendo durante millones de años con escasos cambios estructurales.

Esa capacidad de adaptación ha dado paso a numerosos mitos que exageran o distorsionan sus verdaderas capacidades biológicas, muchos de los cuales han sido analizados y aclarados por estudios especializados.

¿Tienen tres cerebros? No exactamente

Uno de los mitos más repetidos es que las cucarachas poseen tres cerebros independientes. Esto no es correcto. Lo que sí es cierto es que cuentan con un sistema nervioso complejo y descentralizado.

Su cerebro principal está dividido en tres regiones: el protocerebro, que procesa información visual; el deuterocerebro, conectado a las antenas sensoriales; y el tritocerebro, vinculado a un ganglio situado bajo el esófago, responsable de funciones gustativas y olfativas.

Esta estructura explica por qué muchas de sus funciones básicas no dependen exclusivamente del cerebro central, lo que les otorga una notable autonomía fisiológica.

Reacciones más rápidas que las humanas

Las cucarachas destacan por su extraordinaria velocidad de reacción. Investigaciones lideradas por el neurólogo Christopher Comer, de la Universidad de Illinois en Chicago, determinaron que estos insectos reaccionan a estímulos en un rango de 12 a 50 milisegundos.

En comparación, el tiempo de reacción promedio de los humanos ronda los 200 milisegundos, según datos citados por la revista National Geographic. Esta diferencia explica por qué suelen escapar antes de ser aplastadas. Esta capacidad se debe, en gran parte, a los mecanorreceptores, pequeños pelos sensoriales ubicados cerca de sus patas y cercos, que detectan cambios mínimos en la presión del aire y vibraciones del entorno.

Cómo respiran y por qué pueden vivir sin cabeza

A diferencia de los mamíferos, las cucarachas no tienen pulmones ni nariz. Respiran mediante un sistema de tubos llamados tráqueas, que se conectan al exterior a través de espiráculos distribuidos en su cuerpo, especialmente en el abdomen.

Gracias a este sistema, pueden sobrevivir varias semanas sin cabeza, un hecho confirmado por el bioquímico Joseph G. Kunkel, de la Universidad de Massachusetts Amherst. La razón es que no dependen del cerebro para respirar ni presentan hemorragias fatales, ya que su sistema circulatorio es abierto y menos complejo.

Además, al ser insectos de sangre fría, no requieren energía para regular su temperatura corporal, lo que reduce sus necesidades metabólicas y prolonga su supervivencia.

Resistencia extrema, pero con límites

Las cucarachas pueden sobrevivir más de un mes sin alimento y más de una semana sin agua. Algunas especies, como la cucaracha alemana (Blattella germanica), han evolucionado específicamente para vivir en entornos humanos.

Estudios han demostrado que su exoesqueleto de quitina les permite soportar fuerzas de hasta 18 G, es decir, diez veces la gravedad terrestre, y tolerar niveles de radiación hasta 10 veces superiores a los letales para un ser humano.

No obstante, uno de los mitos más difundidos —que podrían sobrevivir a un ataque nuclear— es falso. Aunque resisten más radiación que los humanos, no podrían sobrevivir a una explosión nuclear, como una bomba de 16 kilotones, debido al calor extremo, la onda expansiva y la radiación combinada.

Ciencia frente a la exageración popular

Las cucarachas no son indestructibles ni criaturas extraordinarias fuera de la biología conocida. Su éxito radica en adaptaciones eficientes, no en capacidades sobrenaturales. Comprender sus verdaderas características permite separar la evidencia científica de la exageración popular y aporta una visión más precisa sobre uno de los insectos más antiguos y resistentes del planeta. (10).

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