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La lucha contra el crimen organizado en Ecuador amplía su campo de acción. Las Fuerzas Armadas, a través del Bloque de Seguridad, anunciaron el fortalecimiento de operaciones de infiltración aérea y paracaidismo táctico, una capacidad diseñada para intervenir territorios dominados por redes del narcotráfico y economías ilegales donde el acceso terrestre resulta limitado o altamente riesgoso.
Esta estrategia marca un cambio en la forma de enfrentar a las estructuras criminales, al incorporar el dominio del aire como un factor decisivo para ejecutar acciones rápidas, silenciosas y con alto impacto operativo.
Inserción rápida en zonas controladas por grupos armados
Las nuevas tácticas permiten el despliegue de tropas en puntos estratégicos sin necesidad de rutas convencionales. Mediante el uso de aeronaves y paracaidismo táctico, los equipos militares pueden llegar a áreas selváticas, rurales o de compleja geografía, reduciendo los tiempos de intervención y evitando que los grupos delictivos anticipen los operativos.
De acuerdo con información oficial, este tipo de inserciones busca romper la capacidad de reacción de las organizaciones criminales, facilitando operaciones de control, decomiso y neutralización de infraestructuras utilizadas para actividades ilícitas.
Sorpresa operativa y control del territorio
Uno de los ejes centrales de esta fase es la sorpresa operativa. El Ministerio de Defensa señaló que el objetivo consiste en irrumpir en zonas estratégicas sin alertar al enemigo, debilitando su logística y su capacidad de repliegue.
El dominio del espacio aéreo no solo permite intervenir con mayor eficacia, sino que amplía la capacidad de inteligencia y anticipación, elementos considerados claves para enfrentar redes criminales vinculadas al narcotráfico y al denominado narcoterrorismo.
Despliegue militar en provincias prioritarias
Estas acciones forman parte de la ofensiva total anunciada a inicios de 2026, que contempla el despliegue de cerca de 10.000 efectivos militares en las provincias de Guayas, Manabí y Los Ríos, identificadas como las más afectadas por los altos índices de violencia.
La estrategia busca recuperar el control territorial de forma progresiva, combinando operaciones aéreas y terrestres para reducir la presencia de grupos armados y reforzar la seguridad en sectores considerados críticos.
Una nueva fase en la estrategia de seguridad
Con esta ampliación de capacidades, las Fuerzas Armadas apuntan a cerrar espacios de operación al crimen organizado, atacando sus rutas, campamentos y centros logísticos desde frentes poco previsibles.
El Bloque de Seguridad sostiene que esta modalidad permitirá mayor efectividad en el combate a las economías ilegales y fortalecerá la presencia del Estado en territorios donde la violencia ha escalado en los últimos años.
