Cada 5 de enero, Ecuador celebra el Día del Periodista, recordando el origen de una profesión que nació como un acto de valentía y compromiso social.
La conmemoración rinde homenaje a Eugenio de Santa Cruz y Espejo, figura clave en la historia intelectual del país y fundador de Primicias de la Cultura de Quito, el primer periódico ecuatoriano, publicado en 1792. Su iniciativa marcó un antes y un después en la difusión de ideas en una sociedad limitada por la censura de la corona española.
El periodismo en Ecuador se gestó desde el siglo XVIII (18), cuando los jesuitas introdujeron las primeras imprentas en 1750. Aquello permitió que la palabra impresa comenzara a circular de forma más amplia.
A pesar de las restricciones, Espejo logró publicar siete ediciones de su periódico, convirtiéndolo en un símbolo de pensamiento crítico y libertad de expresión. En 1992, el Congreso Nacional instituyó oficialmente esta fecha para reconocer la labor de los comunicadores, cuyo trabajo continúa siendo fundamental para informar, analizar y fortalecer la vida democrática del país.
El derecho a la información como principio fundamental
Jaime Ugalde Moreira, ex presidente del Colegio de Periodistas de Manabí, considera que esta fecha debe servir para recordar la importancia del libre tránsito de las ideas, las opiniones y la información. Este es un derecho consagrado en la Constitución del Ecuador y en tratados internacionales. Es un derecho humano irrenunciable, manifiesta.
Sin embargo, advierte que aún persisten múltiples restricciones y trabas, tanto desde las instituciones, como desde ciertos funcionarios, que buscan limitar el acceso a la información pública. Según señala, muchos de ellos actúan como si esa información les perteneciera, cuando en realidad es de los ciudadanos, y las instituciones tienen la obligación legal de entregarla de forma oportuna y sin obstáculos.

Cifras que evidencian un entorno de riesgo
El ejercicio del periodismo en Ecuador registró un deterioro en sus garantías de seguridad durante el año 2025. Según el balance anual de la Fundación Periodistas Sin Cadenas, se contabilizaron 298 agresiones contra trabajadores de la comunicación y medios, lo que muestra un incremento del 29,57% en comparación con las 230 agresiones reportadas en 2024.
Por su parte, Fundamedios documentó 225 agresiones (con corte al 31 de diciembre de 2025), identificando al Estado como el actor de presión central. Según este informe, el 53% de los ataques (119 casos) provinieron de instituciones o funcionarios públicos.
Los tipos de agresión más frecuentes fueron la intimidación (45 casos), la agresión verbal (43), la restricción de acceso a la información (41) y la estigmatización (30).
En términos de letalidad, el año 2025 cerró con cinco asesinatos de periodistas documentados por Fundamedios. Entre los casos registrados constan los de Patricio Aguilar en Quinindé (marzo) y Darwin Baque en Guayaquil (noviembre). Este último víctima de un ataque con arma de fuego en el sector del Guasmo Sur.
Asimismo, se reportaron atentados armados, como el sufrido por el periodista Marcelo Ruiz en Manabí durante el mes de julio. César Ricaurte, director de Fundamedios, dijo que la Fiscalía abona el clima de impunidad al no apuntar las investigaciones hacia el móvil profesional.
Coberturas complejas y responsabilidades estatales
El entorno para la prensa se vio afectado por eventos específicos como el paro nacional de septiembre y octubre. En este periodo se registraron 55 agresiones, la mayoría atribuidas a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, se destacó.
Fundamedios señala que en estas coberturas se identificaron agresiones físicas y obstrucción deliberada del trabajo periodístico, a pesar de que los comunicadores portaban identificaciones visibles.
Otros factores que incidieron en la libertad de expresión fue el incremento del secretismo estatal. A eso se suma la suspensión del concurso de frecuencias de radio y televisión, y el hostigamiento judicial. El informe de Periodistas Sin Cadenas también destaca que durante 2025 se produjo el exilio de un periodista tras recibir amenazas por la publicación de un reportaje de investigación.
Geográficamente, la provincia de Pichincha concentró el mayor número de incidentes con 98 casos, seguida por Guayas con 38 y Los Ríos con 13.
Alertas sobre protección y pluralismo informativo
Las organizaciones concluyen que existe un patrón de normalización de la violencia y advierten sobre la falta de mecanismos efectivos de protección por parte del Estado para garantizar el acceso a la información y la integridad física de los periodistas.
Ricaurte deploró que el organismo de protección de periodistas no funcione y que, más bien, el Estado haya emitido leyes que amenazan a la libertad de expresión.
Por su parte, el periodista Wilson Cabrera mencionó que subsiste una estructura comunicacional influenciada por el correísmo. También dijo que el periodismo independiente enfrenta amenazas.
