La tarde de este lunes 12 de enero de 2026 quedará marcada en la historia judicial del país tras la decisión irrevocable tomada por José Suing. El magistrado, quien se desempeñaba como la máxima autoridad de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), oficializó su salida del cargo al inicio de una sesión extraordinaria convocada específicamente para tratar su continuidad. Este encuentro, que arrancó puntualmente a las 16:41, se desarrolló bajo un ambiente de incertidumbre y una alta expectativa mediática, reflejando el complejo momento que atraviesa el sistema judicial ecuatoriano en sus esferas más altas de poder.
La dimisión de José Suing no fue un hecho aislado, sino que se produjo en un contexto de renuncias en cadena dentro del organismo. Apenas unas horas antes de que se instalara el Pleno, la jueza Enma Tapia también presentó su renuncia al cargo de presidenta subrogante de la institución. Tapia fue enfática al señalar que su postura era totalmente independiente de los resultados de la reunión. Esta doble vacante en la cúpula judicial obligó a que la magistrada Daniella Camacho, por ser la de mayor antigüedad, asumiera la conducción de la jornada para evitar que la entidad quedara en una situación de acefalía absoluta.
Un pliego de reclamos contra José Suing por la designación de Mario Godoy
El origen del malestar que precipitó la salida de José Suing se encuentra en la designación de Mario Godoy Naranjo para presidir el Consejo de la Judicatura. Un grupo de ocho magistrados, compuesto por Daniella Camacho, Marco Rodríguez, Alejandro Arteaga, Katerine Muñoz, Felipe Córdova, Consuelo Heredia, Adrián Rojas y Mercedes Caicedo, solicitó formalmente la renuncia del presidente. Los jueces cuestionaron que José Suing hubiera nominado en dos ocasiones a Godoy, cuya elección ha sido duramente criticada por diversos sectores sociales y políticos que ven con recelo la falta de filtros técnicos en la selección de autoridades.
Durante su intervención inicial, José Suing fue tajante al asegurar que su permanencia en el puesto no respondía a ninguna clase de ambición personal o política. El jurista manifestó que su prioridad absoluta es “preservar la institucionalidad” y que no está dispuesto a aferrarse a una silla si esto supone un perjuicio para la imagen de la Corte. En sus propias palabras, dejó claro que las instituciones deben estar siempre por encima de las personas, un mensaje que luego fue ratificado a través de un comunicado oficial difundido por los canales de comunicación de la Corte Nacional.
El juicio político que rodea al Consejo de la Judicatura
La situación de Mario Godoy Naranjo, cuya nominación fue el detonante de esta crisis, se complica cada vez más en el ámbito legislativo. Desde que asumió la jefatura de la Judicatura, Godoy ha enfrentado cuestionamientos que han derivado en un pedido de juicio político admitido por el Consejo de Administración Legislativa (CAL). Este trámite ha pasado ahora a manos de la Comisión de Fiscalización, un estamento que se encuentra bajo el control del bloque oficialista de Acción Democrática Nacional (ADN). El proceso legislativo determinará si existen pruebas suficientes para que el funcionario sea censurado y destituido por el Parlamento.
El desarrollo de este proceso fiscalizador incluirá una etapa de presentación de pruebas y comparecencias de diversos actores involucrados en la trama. Si la comisión emite un informe favorable para el enjuiciamiento, Godoy deberá presentarse ante el Pleno de la Asamblea Nacional para ejercer su derecho a la defensa. Mientras tanto, el vacío dejado por José Suing en la Corte Nacional obliga a los jueces a replantear su estrategia interna para garantizar que la administración de justicia no se vea interrumpida por estos vaivenes políticos que afectan la percepción ciudadana sobre la transparencia judicial.
Detalles de una sesión cerrada y transmitida virtualmente
La sesión del 12 de enero tuvo características particulares en cuanto a su acceso y difusión. Aunque se permitió una transmisión virtual para que la ciudadanía pudiera seguir los pormenores, se restringió el ingreso físico de cámaras y fotógrafos al recinto oficial. Trece magistrados estuvieron presentes para escuchar la renuncia de José Suing, quien recordó que la misión fundamental de la CNJ debe ser administrar justicia con rigor técnico y absoluto respeto al debido proceso. La salida del presidente encargado busca, según sus defensores, descomprimir la presión interna que amenazaba con paralizar las decisiones del máximo tribunal.
Con la salida confirmada de José Suing, la Corte Nacional de Justicia se enfrenta ahora al reto de designar un nuevo liderazgo que cuente con el respaldo de la mayoría de sus integrantes. La administración de justicia con independencia es el clamor generalizado de un país que observa cómo sus instituciones más importantes atraviesan ciclos de inestabilidad profunda. Por ahora, el magistrado retorna a su despacho con la convicción de haber actuado con responsabilidad frente a un escenario de tensión que ya era insostenible para el ejercicio de su cargo.
