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El mal olor en las axilas, un problema frecuente que afecta a personas de todas las edades, puede controlarse mediante hábitos de higiene, productos adecuados y, en algunos casos, tratamientos médicos especializados.
Higiene diaria, el primer paso
Especialistas coinciden en que la higiene reforzada es la base del control del olor corporal. Se recomienda ducharse al menos una vez al día, o dos si existe sudoración excesiva, prestando especial atención a las axilas. El uso de jabones antibacterianos suaves, con ingredientes como clorhexidina, triclosán o peróxido de benzoilo en bajas concentraciones, ayuda a reducir las bacterias responsables del mal olor.
El secado completo de la zona es clave, ya que la humedad favorece la proliferación bacteriana. Además, la depilación o rasurado del vello axilar reduce el ambiente donde se acumulan bacterias, una práctica recomendada de forma habitual por dermatólogos.
Antitranspirantes y hábitos cotidianos
A diferencia de los desodorantes, que solo enmascaran el olor, los antitranspirantes con cloruro de aluminio (10-20%) actúan bloqueando temporalmente las glándulas sudoríparas. Los expertos recomiendan aplicarlos por la noche, sobre piel seca, para mejorar su eficacia. En caso de irritación, se sugiere iniciar con concentraciones menores o alternar su uso.
El estilo de vida también influye. Usar ropa de algodón o tejidos transpirables, cambiarse si la prenda se humedece y mantener una adecuada hidratación contribuye a disminuir el problema. Asimismo, reducir el consumo de ajo, cebolla, especias fuertes, alcohol y cafeína puede ayudar a controlar el olor corporal.
Tratamientos médicos cuando persiste
Si las medidas básicas no son suficientes, los especialistas recomiendan consultar a un dermatólogo. Entre las opciones médicas se incluyen antibióticos tópicos como clindamicina o eritromicina por periodos cortos, así como productos con glicopirrolato.
En casos más severos, existen tratamientos como la toxina botulínica (Botox), que reduce la sudoración por 6 a 12 meses, o procedimientos como miraDry, que utiliza microondas para destruir glándulas sudoríparas de forma permanente. La cirugía se reserva para situaciones excepcionales.
Los expertos señalan que la mayoría de los pacientes logra controlar el problema combinando higiene diaria, antitranspirantes eficaces y depilación, siempre bajo orientación médica cuando el cuadro es persistente.
