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La industria de las flores, motor fundamental de la economía serrana, atraviesa semanas de intensidad máxima. Pese a ser uno de los productos estrella del Ecuador en el mundo, la temporada de San Valentín 2026 cierra con cifras que encienden las alertas de los exportadores. En diálogo con Manavisión Plus, Alejandro Martínez, Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores y Exportadores de Flores del Ecuador (Expoflores), analizó el impacto del mercado estadounidense y las proyecciones para el Día de la Madre.
-Alejandro, ¿cómo se encuentra el sector ahora que termina la temporada de exportación por San Valentín?
Sí, pues ahorita ya terminando nosotros la temporada de exportación de flores; sin duda es una temporada fuerte para nosotros. Pasamos de exportar un promedio de 18.000 o 19.000 cajas, a estar exportando más o menos 150.000 o 160.000 cajas al día. Esto es una presión muy fuerte sobre las fincas en términos de trabajo, de preparación, inclusive en términos de ventas y, obviamente, la logística, que es tal vez lo más complejo de toda esta temporada. Durante Valentín, una finca en promedio va a vender el 30% del año.
-En 2025 las ventas estuvieron cerca de los 282 millones de dólares, pero para este año se estima una caída de 26 millones. ¿Cuál es la razón principal de este descenso?
Si bien la caída más o menos es del 1% en valor, se crece un 3% en volumen. Lo que nos preocupa es que la gran caída se dio justamente en Estados Unidos, que es donde el San Valentín debería ser lo más floreado. Esa caída del 6% tiene dos efectos: primero, que vemos desde el final del segundo semestre del año pasado que el efecto de la sobretasa arancelaria ya está presionando al consumidor.
El consumidor ya está entrando en este “modo de consumo tipo guerra”, que es priorizar muy bien sus gastos y presupuestos. Por otro lado, la flor depende mucho de la parte climática; tuvimos algo atípico este año y es que tuvimos “doble pico” de producción debido al frío y las lluvias.
-¿Desde cuándo empieza este “boom” de preparación para poder cumplir con esas 160.000 cajas diarias?
La producción de flores es un ciclo anual con microciclos. La preparación para Valentín realmente comienza en agosto. En ese mes comienzas a formar la planta; si tienes cultivos descuidados o enfermos, empiezas a podar. Luego, en el ciclo de noviembre, haces lo que se llama un pinch para que la planta produzca tres o cuatro veces más en 90 días y la flor salga exactamente para Valentín. No siempre es preciso por el factor climático, que es el que más incide.
-Tras San Valentín, queda poco tiempo para el Día de la Madre. ¿Cómo avanza la producción para esa fecha?
El Día de la Madre tiene dos características. Primero, es un ciclo completo de aquí a mayo, pero no necesariamente es del mismo tipo de flor. En Valentín se ven flores en tendencia hacia el rojo, relacionadas con el amor; en el Día de la Madre hablamos de mucho colorido y tonos pasteles. Después de febrero, tomas la decisión de si mantienes la alta producción o si comienzas a fomentar otras variedades enfocadas en mayo.
-¿La producción del país ya llegó al tope de la demanda mundial o hay espacio para nuevos mercados?
Las flores se exportan a 122 destinos prácticamente todos los días. En la mayoría somos el primero o el segundo proveedor. Ecuador ha sabido marcar una línea de consistencia y calidad. Más que ampliar mercados, lo importante es ampliar el mercado existente; un acuerdo comercial o una ampliación en términos fitosanitarios siempre le va a dar más oportunidad al país.
-¿Se espera también una caída para el Día de la Madre o se avizora un mejor panorama?
Depende. Hay que entender que Ecuador viene negociando este acuerdo recíproco con Estados Unidos relacionado con las sobretasas. Si las flores entran en la lista de productos aceptados, sería una gran noticia. Colombia se quedaría con un 10% de arancel y nosotros bajaríamos al 6.8%; por primera vez en la historia tendríamos una ventaja arancelaria sobre ellos, lo cual nos daría un pulso importante.
– ¿Qué se está haciendo desde la política pública para impulsar a este sector que emplea a tanta gente?
El sector florícola es tal vez el único en la Sierra que supera los mil millones de dólares y emplea a 120.000 personas de forma permanente. Nuestras políticas deben enfocarse en competitividad local y diversidad de comercio afuera. Hay temas logísticos complejos, sobre todo en avión. Alguien me preguntaba el secreto de la flor ecuatoriana y les decía: la calidez humana. Ese es el activo más importante que tenemos que cuidar.
-Usted mencionaba que se requiere mejorar la competitividad laboral. ¿Se refiere a políticas de flexibilización?
Yo te diría que el Ecuador necesita modernizar su ley laboral; es súper compleja y limita mucho el crecimiento de las empresas. La gran mayoría son Pymes o Mipymes porque el riesgo de crecer es demasiado alto, sobre todo en lo laboral. Estos famosos “derechos adquiridos” de la ley actual lo que hacen es quitar oportunidades laborales, porque mientras limites el riesgo de la inversión, limitas el empleo. El país necesita adaptarse a las realidades del mundo, que son exigentes.
