La discusión sobre la cirugía bariátrica y metabólica ha evolucionado en los últimos años, especialmente cuando se trata de pacientes en edades extremas.
Durante mucho tiempo, adolescentes y adultos mayores quedaron al margen de estas intervenciones por el temor a complicaciones nutricionales, recuperación lenta o falta de resultados sostenidos. Sin embargo, los avances médicos y la evidencia acumulada han permitido replantear esos límites.
Jorge Vera, especialista en cirugía bariátrica y metabólica, explicó en entrevista con Manavisión Plus que uno de los principales mitos sobre estas cirugías está relacionado con la edad.
Existe la creencia de que el organismo de una persona mayor no responde igual o que un adolescente es demasiado joven para someterse a un procedimiento de este tipo. En la práctica clínica actual, la edad por sí sola ya no es un criterio excluyente; lo determinante es el estado general de salud y el balance entre riesgo y beneficio, dijo el médico.
En adolescentes, las guías internacionales recomiendan considerar la cirugía desde los 14 años cuando existen enfermedades asociadas como diabetes mal controlada u obesidad severa que limita la vida cotidiana. Negar una alternativa terapéutica en estos casos puede significar prolongar un daño metabólico que se arrastra hasta la adultez.
Edades extremas y un nuevo enfoque médico
En adultos mayores de 60 años, el análisis médico es más complejo, pero no menos relevante. Muchos de estos pacientes presentan sarcopenia, una pérdida progresiva de masa muscular que antes generaba dudas sobre la seguridad de los procedimientos tradicionales. El riesgo no estaba tanto en la cirugía en sí, sino en el impacto nutricional posterior.
Es en este escenario donde surge una técnica que ha cambiado el enfoque quirúrgico. SASI, cuyo significado en español es Anastomosis de una sola unión, es un procedimiento que modifica el tránsito intestinal sin desconectar completamente el sistema digestivo. A diferencia de técnicas más agresivas, permite conservar parte del recorrido normal de los alimentos.
Su nombre original en inglés es Single Anastomosis Sleeve Ileal Bypass, y se caracteriza por unir el estómago a una porción del intestino delgado, logrando un efecto metabólico potente con menor riesgo de desnutrición. Aproximadamente el 80 % de los alimentos pasa por el circuito metabólico y el 20 % mantiene su trayecto habitual, lo que reduce complicaciones nutricionales, aseguró el especialista.
Una técnica con trayectoria y respaldo clínico
Aunque para muchos pacientes en Ecuador esta técnica aún es poco conocida, SASI cuenta con alrededor de 20 años de aplicación internacional y entre cuatro y cinco años de implementación en el país, sostuvo Vera. Su uso se ha extendido principalmente en centros especializados que trabajan con equipos médicos integrales.
Antes de cualquier intervención, los pacientes atraviesan una evaluación exhaustiva. Nutricionistas, endocrinólogos, cardiólogos y otros especialistas analizan cada caso para determinar si la persona es candidata. Este proceso busca minimizar riesgos y garantizar que la cirugía aporte un beneficio real.
En algunos casos, el procedimiento puede descartarse, especialmente cuando existen problemas cardíacos severos que impidan tolerar una anestesia general. Aun así, los riesgos quirúrgicos suelen ser bajos y siempre se valoran frente a las consecuencias de no intervenir una obesidad que limita la movilidad, la autonomía y la calidad de vida.
Más allá del peso: prioridad metabólica
Vera subrayó que en pacientes de edades extremas la cirugía ya no tiene como objetivo principal la estética. El foco está en mejorar enfermedades metabólicas como diabetes, hipertensión y trastornos inflamatorios que deterioran progresivamente la salud. En ese sentido, la cirugía bariátrica y metabólica se consolida como un tratamiento médico más que como una solución estética.
La intervención quirúrgica tiene una duración aproximada de entre una hora y media y dos horas. Generalmente, el paciente ingresa por la mañana y recibe el alta al día siguiente. Gracias a la cirugía laparoscópica, mínimamente invasiva, la recuperación suele ser rápida y permite retomar actividades cotidianas, indicó Vera.
Sin embargo, el verdadero éxito no termina en el quirófano. El seguimiento médico es permanente y debe mantenerse durante toda la vida. Al igual que ocurre con pacientes diabéticos o hipertensos, quienes se someten a este tipo de cirugías requieren controles periódicos para sostener los resultados.
Seguimiento, hábitos y responsabilidad del paciente
El proceso postoperatorio incluye fases nutricionales progresivas, iniciando con líquidos y avanzando hacia alimentos sólidos. La suplementación con proteínas, vitaminas y minerales es fundamental para evitar deficiencias, especialmente en pacientes mayores, según el médico.
El ejercicio físico cumple un rol clave. La pérdida de grasa debe ir acompañada del mantenimiento de la masa muscular para evitar flacidez y deterioro físico. Cuando el paciente descuida la alimentación o el movimiento, pueden aparecer problemas como envejecimiento prematuro, anemia o recuperación del peso perdido.
Vera advirtió que la cirugía no es una solución mágica ni una vía fácil. Es una herramienta que ofrece una nueva oportunidad, pero requiere compromiso. La repetición de procedimientos quirúrgicos aumenta el riesgo de complicaciones nutricionales y debe evitarse mediante un seguimiento adecuado, agregó.
Una opción que gana confianza
En el contexto local, cada vez más pacientes comienzan a perder el miedo a este tipo de intervenciones al conocer experiencias positivas y resultados sostenidos. La información clara y el acompañamiento profesional han sido claves para desmontar mitos y falsas creencias que circulan en redes sociales sobre la cirugía bariátrica y metabólica.
La técnica SASI, al reducir el riesgo nutricional y ofrecer beneficios metabólicos sólidos, se perfila como una opción que podría consolidarse en los próximos años. Para muchos pacientes, representa la posibilidad de recuperar autonomía, reducir medicación y mejorar su expectativa de vida.
