• 3 minutos de lectura
El asteroide 2024 YR4, un objeto cercano a la Tierra de aproximadamente 60 metros de diámetro, no impactará la Luna el 22 de diciembre de 2032, según confirmaron nuevas observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb. De acuerdo con la Agencia Espacial Europea (ESA), el cuerpo celeste pasará a una distancia superior a 20.000 kilómetros del satélite natural, descartando el riesgo que había sido considerado previamente.
Un asteroide que generó atención mundial
El asteroide 2024 YR4 fue detectado el año pasado y durante un breve período fue considerado uno de los objetos cercanos a la Tierra con mayor nivel de riesgo identificado en las últimas dos décadas.
Inicialmente, los científicos analizaron la posibilidad de un impacto con la Tierra. Sin embargo, estudios posteriores descartaron esa probabilidad.
Aun así, se mantenía una probabilidad cercana al 4% de que el objeto pudiera impactar la Luna el 22 de diciembre de 2032, lo que generó seguimiento internacional por parte de agencias espaciales.
La incertidumbre persistió durante meses debido a que el asteroide se alejó de la Tierra y dejó de ser visible para los instrumentos de observación.
Observaciones clave del telescopio James Webb
Las nuevas mediciones se realizaron mediante la Cámara de Infrarrojo Cercano (NIRCam) del telescopio espacial James Webb, operado por NASA, ESA y la Agencia Espacial Canadiense (CSA).
Un equipo internacional de astrónomos identificó dos oportunidades de observación en febrero de 2026, en las que se estimaba que el telescopio podría detectar el objeto.
El desafío consistía en localizar un asteroide extremadamente tenue a millones de kilómetros de distancia, utilizando un instrumento diseñado principalmente para estudiar galaxias situadas a miles de millones de años luz.
Además, el campo de visión del telescopio es relativamente pequeño, lo que exige una precisión extremadamente alta para identificar objetos cercanos a la Tierra.
Colaboración internacional para rastrear el objeto
La planificación de las observaciones fue coordinada entre varias instituciones científicas.
Participaron el Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra de la ESA, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA y el equipo científico de la misión James Webb.
Los investigadores compararon la posición del asteroide con estrellas de referencia previamente catalogadas por la misión Gaia de la ESA, lo que permitió calcular su trayectoria con mayor precisión.
Gracias a estas mediciones, los científicos pudieron determinar con exactitud la órbita del asteroide, descartando definitivamente la posibilidad de colisión con la Luna.
Las nuevas estimaciones indican que el objeto pasará a más de 20.000 kilómetros del satélite natural, una distancia considerada segura en términos astronómicos.
Seguimiento de objetos cercanos a la Tierra
Aunque el riesgo fue descartado, el monitoreo de objetos cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés) continúa siendo una prioridad para las agencias espaciales.
Estos cuerpos celestes incluyen asteroides y cometas cuyas órbitas pueden acercarse al planeta o a la Luna.
Los programas de defensa planetaria tienen como objetivo detectar con anticipación posibles amenazas y mejorar la capacidad de predicción de sus trayectorias.
Desde la Agencia Espacial Europea señalaron que el trabajo de observación continuará para identificar nuevos objetos y seguir rastreando aquellos que ya han sido detectados.
Según el organismo, estas investigaciones permiten garantizar que, en caso de surgir un riesgo real en el futuro, la comunidad científica disponga de información suficiente para actuar con anticipación.
