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La incertidumbre se apodera del puerto de Manta, provincia de Manabí, ante la desaparición de la embarcación Don Maca, un caso que ha revelado graves inconsistencias en los registros oficiales de su tripulación. Mientras que los informes iniciales de la Armada del Ecuador sugerían que en la nave viajaban entre 15 y 17 personas, el abogado Freddy Zambrano ha confirmado que la lista real asciende a 22 pescadores. Esta discrepancia numérica surge a partir de la actualización de datos proporcionada por el capitán al armador, información que ya ha sido formalmente ingresada tanto en la Armada como en la Fiscalía para las investigaciones pertinentes.
El representante legal de las familias, durante una entrevista en Manavisión Plus, explicó que es común en estas actividades que algunos tripulantes presten sus matrículas para que otros puedan iniciar las faenas, una práctica denominada “costumbre marítima” que, aunque irregular, no debe desviar la atención de lo más urgente. Lo relevante en este momento no son las posibles sanciones administrativas por la conducta de los pescadores, sino la preservación de sus vidas y el retorno seguro a sus hogares. La prioridad absoluta de los allegados y del equipo legal es localizar el paradero de los 22 hombres que se encuentran en paradero desconocido desde hace varios días.
Inconsistencias en los registros de zarpe
La trayectoria del barco Don Maca inició el pasado 18 de marzo, cuando la nave zarpó con la intención de realizar sus labores habituales en el océano. Sin embargo, la comunicación se mantuvo estable únicamente hasta el 25 de marzo, fecha en la que se reportó el último contacto con los pescadores. A partir del jueves siguiente, el silencio electrónico fue total, dejando de recibir mensajes de internet y perdiendo por completo la señal de monitoreo satelital que permitía rastrear la ubicación de la embarcación.
Inicialmente, se manejó la hipótesis de que el barco podría haber sufrido una falla mecánica severa que afectó directamente a los equipos electrónicos o a las baterías, impidiendo la transmisión de datos. No obstante, al no contar con mecánicos especializados en altamar para resolver este tipo de percances técnicos, la situación de los pescadores se torna cada vez más compleja. Hasta la fecha, no se ha obtenido ninguna respuesta favorable que permita descartar un daño irreversible en los sistemas de navegación o una emergencia mayor que haya dejado a la tripulación a la deriva.
El enigma de la aeronave desconocida
Un detalle que genera inquietud entre los familiares es el reporte de una aeronave que sobrevolaba la zona poco antes de que se perdiera el contacto con los pescadores. Según testimonios preliminares recogidos por la defensa, los tripulantes habrían mencionado al capitán la presencia de una avioneta o un objeto similar a un dron el día miércoles. Este suceso ha dado pie a diversas hipótesis sobre si existe una relación directa entre este sobrevuelo y la posterior desaparición de la señal de la nave en aguas internacionales.
A pesar de la gravedad de este indicio, las autoridades ecuatorianas no han emitido ningún pronunciamiento oficial que aclare el origen o la función de dicha aeronave en el área de pesca. El abogado Zambrano destacó que no existen registros de vuelos institucionales o comunicados internacionales que confirmen la identidad de este aparato que vigilaría a los pescadores. La falta de claridad sobre este punto mantiene en vilo a la comunidad, que exige saber si se trataba de un control de rutina o de una presencia irregular que pudo haber comprometido la seguridad de la tripulación.
Protocolos de búsqueda y cooperación internacional
Ante la falta de noticias, se han activado los protocolos SAR y se ha solicitado la colaboración de las marinas de países vecinos y potencias regionales. La última posición conocida de la nave se sitúa aproximadamente a 300 millas náuticas de las Islas Galápagos y a 800 millas de la costa de Manta, una zona que colinda con líneas fronterizas de Estados Unidos, Perú y Colombia. Por ello, la ayuda internacional es vital para cubrir el extenso perímetro donde podrían hallarse los pescadores. La Armada ha enviado una unidad desde Manta para realizar un registro planimétrico aproximado, considerando las variaciones que las mareas y los vientos pueden causar en la ubicación de la nave.
Otra de las esperanzas técnicas reside en el dispositivo EPIRB, una radiobaliza de emergencia que se activa automáticamente al entrar en contacto con el agua para emitir una señal de auxilio geoestacionaria. Sin embargo, la Dirección General de Aviación Civil ha informado que, hasta el momento, este equipo no ha emitido ninguna señal, lo que sugiere que la embarcación de los pescadores podría seguir a flote. Esta ausencia de alerta mantiene viva la fe de los familiares, quienes confían en que sus seres queridos se encuentren a salvo, esperando ser rescatados por alguna de las patrullas que recorren el océano en una operación de cooperación sin precedentes.
El impacto humano en las comunidades de Manabí
El drama humano detrás de esta desaparición afecta principalmente a las localidades de Santa Marianita, San Mateo y Jaramijó, de donde son originarios los tripulantes. El abogado defensor ha manifestado que el dolor de las familias es palpable, con niños y esposas que aguardan desesperadamente cualquier noticia alentadora sobre los pescadores. Zambrano, quien actúa como vocero de los afectados, asegura que su compromiso va más allá de lo profesional, involucrándose profundamente con el sufrimiento de estas 22 familias que hoy enfrentan una de sus más grandes crisis.
El recuerdo de casos previos, como el naufragio de la embarcación “Negra Francisca Duarte 2”, cuyos tripulantes fueron rescatados en El Salvador y regresaron con vida al país, sirve de consuelo para quienes esperan a los pescadores. Aquella historia, que terminó de forma milagrosa, alimenta el espíritu de resistencia de los manabitas, quienes se niegan a aceptar un desenlace trágico. La esperanza es, según las palabras del abogado, lo último que se pierde, y se mantiene firme mientras se agotan todos los recursos legales y operativos para lograr el reencuentro de estos hombres con sus seres queridos.
Acciones legales y gestiones futuras
La defensa técnica ha programado nuevas reuniones con la Capitanía del Puerto para obtener actualizaciones sobre el registro de las coordenadas y los avances de las naves enviadas a la zona de búsqueda. Si en los próximos días no se obtienen resultados concretos, no se descarta acudir a instancias superiores como organismos de derechos humanos internacionales para presionar por una mayor celeridad en las investigaciones de los pescadores. La meta es que el Estado ecuatoriano agote todas las vías posibles, incluyendo la presión diplomática, para que la búsqueda no se detenga hasta encontrar un rastro definitivo de la embarcación Don Maca.
El mensaje final para las madres y esposas de los desaparecidos es de unidad y fortaleza absoluta en estos momentos de oscuridad informativa. Se han iniciado procesos legales en la Fiscalía para garantizar que el caso no quede en el olvido y se determine qué ocurrió realmente en alta mar con los pescadores. Mientras el reloj avanza, la comunidad de Manta se mantiene en vigilia, confiando en que la justicia y la tecnología permitan localizar a los 22 valientes que salieron a buscar el sustento diario y hoy son el centro de una angustiosa búsqueda nacional que conmueve a todo el Ecuador por su complejidad.
